Texto: Koldo
Fotos: Kepa y Koldo
Este día 22 de febrero se cumple el centenario de la puesta en servicio del extinto Ferrocarril del Urola y para celebrar el evento en el museo del ferrocarril de Azpeitia unos aficionados componentes de la Asociación de Amigos del Museo, con mucho trabajo, han conseguido rehabilitar el automotor numero 6, único que se conserva de los siete que constaba la serie.
El citado automotor ha sido reconstruido a nivel estético, pendiente de rehacer la parte eléctrica y motorización, que afecta a su tracción.
El parque de tracción con que contaba el Urola, estaba compuesto por siete automotores para el servicio de viajeros y tres furgones automotores dedicados al transporte de mercancías.
El automotor M6 fue construido por la firma alemana Siemens-Schuckert y la aragonesa de Carde y Escoriaza se encargo de la carrocería de madera, cuenta con dos cabinas de conducción en sus extremos, un pequeño furgón y las salas de viajeros de Clase Única y Clase Salón, con capacidad de 30 viajeros, contaba con 4 motores de 75 c.v., alimentados por los 1500 voltios a los que estaba electrificada la catenaria.
Contaban con una longitud de 15,920 metros entre topes, 2,420 de anchura y una altura de 3,360 metros, con dos pantógrafos, frenos de vacío y carecía de bocina suplida con una peculiar sirena.
El Ferrocarril del Urola unía las localidades de Zumárraga con Zumaia a lo largo de 34,4 kilómetros, 36,6 km., si sumamos el ramal que continuaba hasta el puerto de Zumaia, enlazando en Zumárraga con el Ferrocarril del Norte, el Madrid-Irún y los Ferrocarriles Vascongados, de Durango a Zumárraga y en Zumaia volvía a enlazar otra vez con los Ferrocarriles Vascongados, de Bilbao a Donostia, contaba con 29 túneles y 20 puentes, 13 estaciones y 5 apeaderos.
Fue día 14 de julio de 1986 cuando cumplió su último servicio, siendo la fecha oficial de clausura el 5 de febrero de 1988.
El Ferrocarril del Urola, fue el último ferrocarril que se construyo en Gipuzkoa siendo su promotor la Diputación Provincial y electrificado desde su inicio.
En esta fecha recordatoria del centenario de su puesta en servicio y de su triste final, es también una fecha reivindicativa para abogar por su recuperación. La plataforma, el espacio físico por donde circulo sigue presente, y las necesidades de transporte de los habitantes de los municipios a los que dio servicio, cada vez son mayores, todo ello en un valle estrecho y muy limitado de espacio, que un nuevo ferrocarril con las soluciones técnicas actuales podría solucionar holgadamente.



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